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Una Navidad distinta

Autor: Caballoyrodeo.cl
Revisa el artículo de Diego Kort.

Por Diego Kort Garriga, Criadero San Jorge El Victorioso

Como muchas y diferentes historias que uno quiere compartir con los aficionados a los caballos chilenos, nuevamente me topé con una yegua de excepcionales vivencias y destacados logros deportivos, como lo fue la “La Fortuna NAVIDAD”.

Es una hija del Purito (Novedoso, que es Tabacazo y Navidad,  en la Copa, que es Amigazo en la Invertida) en la Mi Negra (Garugoso, que es Salteador y Gangosa, en la Cariñosa, que es Ayayay Toca Toca). Su número de inscripción es el 59965, es criolla de Eduardo Zúñiga, nacida el 20 de diciembre de 1973 y, por ende, creemos que gana su apelativo de Navidad, al igual que su bisabuela paterna.

"Sabe uno dónde nace y no dónde va a morir", no quiero ponerme triste en el comentario, solo decir las vueltas de la vida en sí, que llevó esta yegua a las sureñas tierras de Aysén.

Tengo que destacar antes de ponerme a contar la historia cómo me entero de estos  cuentos ciertos.

Por motivos de conversaciones de grandes vientres con un estimado, Roberto “Tini” García, quien he tenido la oportunidad de compartir con mucha algarabía en un sin fin de ocasiones, me larga la vida de una yegua rosilla que fue crack en el deporte nacional del rodeo y que fue complemento y simbiosis de jinete y caballo de su padre, Don Roberto García Pereira. Una casta de huasos, criadores, dirigentes y forjadores del caballos chilenos en esas tierras del fin de los hielos.

Bueno, para continuar y luego de asombrarme con esto que voy a contar, me entreviste personalmente con García Pereira, quien se dio el tiempo de contar y escribir de puño y letra la historia de su yegua Navidad.

Cito: "Llegó a la región comprada por Hugo Rodríguez Didier a Don Fernando Errázuriz de la zona de Melipilla. Llegó junto a un grupo de caballos, como el Vino Añejo, Sin querer, entre otros.

Al poco tiempo de la llegada de esos potros y yeguas, que eran varias, Hugo Rodríguez, quien era primo hermano de mi padre y que me apreciaba mucho, me dijo que eligiera cualquier producto de los que habían llegado y el que yo eligiera me lo regalaría.

De toda la caballada habían varios corriendo, pero a mi me gustó la Navidad, yegua que venía empezada, pero faltándole mucho, para poder sacarla a correr”.

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Acá quiero hacer un arito: Cuántos amantes de los caballos no se toparon con esta posibilidad de tener gente cercana que le dieran una posibilidad de tener un caballo y así abrir la puerta para que más personas se enamoren de nuestros caballos y como digo yo, “de este vicio”, entiéndase en buena lid.

Visionarios aquellos que llevaron caballos a los lugares recónditos de nuestro país y fueron precursores de nuestra crianza.

Continuando piano piano para después desencadenar a lo simpático que nos reúne la historia.

Esta yegua de mucho ímpetu le costó volver a sus inicios de trabajos para rodeo, ya que estaba un poco nerviosa y fuera de “training”, pero la paciencia, resiliencia y compromiso con un animal sacó adelante laureles para engalanar.

Cito: "En esos años trabajaba con Hugo Rodríguez un hermano de mi padre, Enrique García Rodríguez, quien empezó a trabajar la yegua junto a otros caballos, entre ellos otra yegua la Mojigata, que también se la había regalado Hugo y que a la postre sería la collera de la Navidad.

Después de un buen tiempo de trabajo con mucha paciencia y gracias a las grandes dotes de arreglador de Don Quique, la sacamos a correr a fines de 1982 y principios de 1983".

Es acá donde empieza la travesía, de salir a “correr la vaca” de la collera de Enrique García y Roberto García en Mojigata y Navidad. Donde dejaron plasmado sus nombres de inmediato en los albores de sus tierras.

Salieron a tres rodeo, ganando de punta a punta los 3 encuentros deportivos, situación que les otorgó automáticamente 30 puntos y la oportunidad de ir de forma directa al Campeonato Nacional de Rodeo en Rancagua de esa temporada que se realizaría en Marzo de 1983.

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Comenzaron los preparativos de caballares, emperifollando los aperos y arreglando el transporte. Y cuando estaban todos los menesteres listos.

Como bien dice el personaje caricaturesco Condorito: "Plop", falla grave con el tema del flete animal.

Se empezaron los urgentes trámites para poder darle salida a tal importante trayecto, (recordemos que en aquellos año y lejanía del lugar de origen, esto no era de fácil solución) fue de este modo que se calzó el itinerario con un camión que iba con vacunos al norte y se invento un separación a la cola de la carga y cargar ambas yeguas que nada mas ni menos, iban a defender colores a un campeonato nacional. Fue así, que se recorrieron kilómetros de tierra y mar (en barcaza por 24 horas), hasta que el viaje nuevamente tuvo un inconveniente en Osorno, que siguió atrasando el trayecto. Y como cual odisea de mas de una semana de viaje... llegaron a Rancagua recién el día jueves de amanecida a la Monumental a sabiendas de los difícil que era tener que correr la serie yeguas al día siguiente a las 08:00 hrs. Donde corrían más de 80 colleras en su categoría.

Era sabido a "vox populi" que la collera de yeguas rosillas era buena, pero que sus inconvenientes del viaje, les podría pasar la cuenta.

Y fue así como salieron a correr los días del Campeonato de par a par y sin achicarse, dando tanto de hablar que mucho connotados jinetes, criadores y dirigentes, fueron a halagar fervientemente el gran actuar de estos ayseninos y de la calidad de yeguas que fueron lustre de la medialuna, aunque no lograron premiar para la gran final, y quedaron afuera por apenas 2 puntos.

Como sería el actuar de la Navidad en manos de Roberto García (de apenas 20 abriles en aquellos años) que la votación para el famoso ranking de yeguas, le dio para ganarse un puesto dentro de las 10 mejores de Chile y haciendo tan trascendental su paso que quedo plasmado en los anuarios y vivencias de los huasos.

Cito: "Producto de la calidad de la yegua y del excelente trabajo de Don Quique García, esta yegua a pesar de de lo traumático del viaje, poco tiempo para recuperarse, tuvo una actuación extraordinaria lo que le permitió quedar décima del ranking de yeguas de la temporada 1983, corrida por Roberto García Pereira.

Las características principales eran su velocidad, atajadora, mansedumbre y siempre para adelante y de un sello racial más que aceptable.

Lo más importante destacar que la Navidad quedó en el ranking sin haber llegado a la final de Chile, caso que creo según antecedentes sería el único producto que se haya destacado de esa forma".

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Una historia para sacarse el sombrero por la nobleza de nuestro caballos chileno, que siempre ha sido rustico y luchador, un animal noble como la verdad en la adversidad.

Y que seguirá plasmando en muchos una pasión o un vicio de los buenos.

Sin ser harina de otro costal, y como nos comentó don Roberto, una historia de poco precedente para la actual realidad, donde los numero de puestos de desempeño deportivo de un caballo en un campeonato nacional, no siempre son los mas idóneos, donde se tira una línea desde los campeones hacia abajo. Ojo que no quito mérito algunos a quienes se encumbran en la final de Rancagua. Pero en ocasiones hay caballos que merecen un reconocimiento por sus capacidades.

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Foto en su despedida en Mañihuales: Roberto y Roberto García, Miguel Vargas y el mentado Bartolino.

Esta son las lindas aventuras de una gran tordilla, que paso a rosilla y termino blanca, pero en su paso, mas que colores, dio triunfos, rompió esquemas y fue un sustantivo en la palabra.

Desde tierras nevadas saco y puso el pecho en la quincha, fue forjadora de una dinastía y siempre recordada "una blanca Navidad".

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